Regularmente
aparecen en la prensa nacional ejemplos de como los ataques de la
delincuencia son vistos por la ciudadanía como un problema sin
solución, al menos en el sentido de no darle al culpable un
fuerte castigo cuando el crimen se comete sobre personas desvalidas.
Por otro lado, también hay preocupación ciudadana en
cuanto a que las cárceles son consideradas como prácticamente
nulas en su papel de "corregir" a quienes son enjuiciados y
condenados a pasar varios años encerrados, para no hablar de
que es el mismo sombrío panorama que se enfrenta en los
centros de internación de adolescentes infractores de ley.
Queda la impresión de que el crimen no paga. Las autoridades dicen que si. De hecho, en un estudio de la Comision Economica para America Latina, denominado "Reflexiones acerca de la seguridad ciudadana en Chile: visiones y propuestas para el diseño de una política", y realizado por Eduardo López Regonesi en noviembre de 2000, se destaca que: "En la actualidad parece existir un amplio consenso de que prevenir el delito es mejor que reprimirlo, y que la represión es una función del Estado, que dispone del Cuerpo de Carabineros para hacerlo con mayor eficiencia y menor costo. La prevención es una forma de intervenir ex-ante y requiere acciones específicas para: Identificar las condiciones físicas y sociales que facilitan la comisión de delitos y adoptar las medidas de seguridad para reducir las oportunidades de cometerlos; Identificar grupos de riesgo y desarrollar acciones que impidan su conversión en delincuentes: educación, trabajo, recreación y salud; Reforzar la convivencia y resolver los problemas que inciden en la delincuencia; y controlar a los delincuentes que ya han cometido delitos para evitar la reincidencia". En dicho estudio se revisan también la política de Estado que compromete al conjunto de la sociedad, la Lucha contra las drogas, las Reformas del sistema procesal penal, entre otros temas.
Cuando están frescos en la memoria colectiva cada día los asaltos y violentas sustracciones de cajeros automáticos, los "lanzazos" o sustracciones de bolsos y carteras en los paseos públicos, y hasta las estafas a escolares que pretenden salir de paseo fuera de Chile, hay que mantener presente que "La seguridad ciudadana, supone que las personas, individual y colectivamente, se encuentran en situación de convivir disponiendo de la protección necesaria que les permita superar los peligros propios del entorno social. Este deber de protección corresponde al Estado, actuando con pleno respeto de los derechos y garantías que el sistema político mismo reconoce a las personas. Debe ser entendida como un bien público y como el resultado de la acción de distintos órganos del Estado y de los diversos sectores de la sociedad, en el marco de una política pública que incluya la participación ciudadana. La política de seguridad ciudadana debe estar orientada y focalizada a situaciones concretas en comunas y barrios, siendo fundamental la concentración de los esfuerzos preventivos, atendiendo a variables espaciales y socio-ambientales, como la pobreza, la cesantía, la falta de oportunidades y la marginalidad, entre otros que pueden contribuir a la aparición de conductas criminales y violentas tanto dentro como fuera del ámbito público". Tales son algunos de los puntos destacados contenidos en el reporte “Visiones acerca de la seguridad ciudadana en Chile”, publicado en octubre de 2003 por el departamento de estudios, extensión y publicaciones de la biblioteca del congreso nacional de Chile.
A muchas personas puede que les cueste mucho considerar equilibradamente el porque hay extensiones urbanas y rurales con poca vigilancia policial, o las tramitaciones judiciales relacionadas con los problemas concretos de seguridad ciudadana que hayan sufrido. Sin embargo, "el que nada malo ha hecho, nada malo debe temer". Pero eso cambia en la medida en que hay casos donde el acusado de un delito es atrapado por quien o quienes fueron sus victimas. La racionalidad da paso a la furia, pues nunca el amor propio se evidencia tanto como cuando "los amigos de lo ajeno" son sorprendidos "con las manos en la masa". Otro concepto que hay que recordar es aquel de "toda persona es inocente hasta que se pruebe lo contrario. La justicia tiene la palabra, pero la ciudadanía también.
En un estudio denominado “Delincuencia en Chile: determinantes y rol de las políticas públicas”, presentado en agosto de 2006 por Harald Beyer y Rodrigo Vergara, se ha presentado "una novedosa estrategia para evaluar el impacto de factores sociales, económicos, biológicos y asociados a la justicia criminal en la tasa de delincuencia en nuestro país. Entre los resultados destaca el fuerte aumento que puede provocar en los robos una inadecuada supervisión parental. Este es un aspecto del problema que requiere más atención de la que ha recibido hasta ahora y supone diseñar estrategias sociales que se hagan cargo de estas situaciones, pero también políticas activas de empleo para los jóvenes en riesgo social. En ambos ámbitos la política pública nacional es débil". Dicho estudio puede obtenerse completo aquí
http://www.subdere.gov.cl/1510/articles-69857_recurso_1.pdf








