Prosumiendo política para lograr el bienestar

Enviado por Sergio Peña Herrera el 15/03/2009 a las 10:44 PM
Sergio Peña Herrera

  “Hágalo usted mismo”, acomode un producto o servicio que viene de fábrica con tales o cuales características, a lo que usted quiere porque le parece más cómodo, barato, necesario, justo en su vida y la de su familia. ¿Se siente capaz de desarrollar tal acción en el ámbito político, que durante este año mantendrá cuesta abajo en la rodada las esperanzas de muchas personas?.

Según J.A. Schumpeter, en el futuro la función del empresario irá perdiendo cada vez más importancia porque las innovaciones técnicas serán proporcionadas como trabajo de especialistas realizado por encargo y los exactos cálculos económicos previos vuelven superfluos el “romanticismo del aventurero de los negocios” y la “inspiración genial”. Además, en la actualidad ya no es necesario superar la resistencia de productores y consumidores con respecto a nuevos productos, porque las innovaciones técnicas son aceptadas sin mayor examen como mejoras, aun cuando en lo que respecta, por ejemplo, a la confiabilidad o durabilidad, signifiquen un retroceso.

 

Se puede decir sin exageración que el presente está determinado por dos principios: Por la idea de democracia, con su ideal de la igualdad y de la soberanía del pueblo; y por la técnica moderna, surgida de la vinculación entre ciencia natural matemático-experimental, y producción industrial. En la actualidad, por otra parte, en caso de conflicto entre las “coacciones objetivas” técnico-económicas y los derechos de libertad individual, suele darse prioridad a aquellas. La conexión entre la técnica industrial y la idea de igualdad es evidente; Ambas tienen el mismo origen intelectual, ya que los ideales democráticos, al igual que la idea del conocimiento sistemático de la naturaleza y su aplicación técnica racional, se basan en el pensamiento objetivo, racional e intramundano que culminara en la Ilustración. Desde el punto de vista práctico, la igualación de ingresos y de gustos constituye el presupuesto de la producción en masa, sin la cual no sería concebible una técnica una técnica industrial de alto rendimiento. Por su parte, la técnica moderna crea la posibilidad de realizar ampliamente el ideal de la igualdad desde el punto de vista material”.

 

Lo anterior corresponde a párrafos escogidos de “Filosofía Analítica de la Técnica”, de Friedrich Rapp, presentando uno de los múltiples puntos de vista con los que se puede debatir la función del empresariado en el mundo moderno, y sobretodo en nuestro país, donde hay empresarios que incursionan en política y políticos que trabajan como empresarios y el resto de los ciudadanos a veces se limite a mirar y/o a votar.

 

Hasta ahora, en que podamos inferir, desde el concepto de “prosumidor” del que habla Alvin Toffler en su libro “La Tercera Ola”, que los hombres y mujeres comienzen a conducir la política sin seguir al pie de la letra lo que dicen los tribunales superiores o los consejos generales de los “partidos políticos”. El antecitado concepto se aplica en aquellos usuarios que funcionan como canales de comunicación humanos, lo que significa que al mismo tiempo de ser consumidores, son a su vez productores de contenidos, de servicios, de productos. Hoy por hoy, un prosumidor tiene fines no necesariamente lucrativos, sino que participa en un mundo digital de intercambio de información, tal es el caso del P2P, redes pares intercambiables. Un prosumidor describe perfectamente a millones de participantes en la revolución de la Web 2.0 ya que son cada vez más las personas involucradas que suben información a la red y a su vez son consumidores de la misma, creando así un abanico de información en todos los sentidos.

 

Toffler visionó un mercado altamente saturado de producción en masa de productos estandarizados para satisfacer las demandas básicas de los consumidores, en el cual, para mantener el crecimiento de las ganancias, las empresas generarían la mayor cantidad posible de productos, adecuados a las necesidades específicas de un número creciente de clientes involucrados en el diseño y manufactura de los productos. Además, Toffler argumentó que para alcanzar un alto grado de personalización, los consumidores tendrían que tomar parte en el proceso de producción, especialmente especificando los requisitos de diseño, o sus gustos, o sus necesidades. El gran pero es como desarrollar una cultura como esa en nuestro país, de cara a quienes van a votar a fin de año, piden libertad de información y opinión, o sencillamente un futuro mejor, como prosumidores de la política que hasta ahora hacen en el gobierno, sus opositores y los empresarios circundantes.

 

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